Extracto capítulo 2

Extracto capítulo 2 Foto Lola Serón: Museo de Bellas Artes, Valencia

Leonor se asustó. ¿Qué decían de estigma? ¿Qué le pasaba a su padre? Lo vio poco pero le pareció un hombre muy bueno y cariñoso. Tenía que buscar esa palabra, estigma, sonaba mala. Se miró las manos, la poca piel que llevaba al descubierto no tenía nada raro, ¿le iba a salir un estigma?

Uno de los poetas, Joan Martorell, se acercó a ella y le levantó suavemente la cara por la barbilla para mirarle a los ojos.

     –Esta pequeña me parece un angelito con su pelo dorado y sus inocentes ojos. Decidme Leonor, ¿sentís la semilla del diablo por vuestras venas?

     –No señor, mi padre era bueno y yo rezo a Dios todas las noches, mi mamá me enseñó –no se le ocurrió otra cosa que decir.

     –Claro que sí angelito –el hombre se movía como una mujer y su voz era suave y dulce, pero la levantó para hacerse oír–. ¿Creéis señoras mías que esta niña, por mucho que su padre haya estudiado con el diablo en la Cueva de Salamanca –hizo un inciso en voz baja–, lo que me intriga enormemente, es una bruja? Por favor mi buena Toda o Constanza, ¿lo creéis de verdad?

El hombre que estaba serio junto a la reina avanzó hasta la niña.

     –Permitirme majestad –le tomó del bracito–. Esta niña está asustada y cansada, sólo tiene cuatro años y como médico le aconsejo que ha tenido bastantes emociones y burlas –observó a la niña con detenimiento–. No parece que su cuerpo tenga nada extraño, ni un olor que se salga de lo normal. –Le palpó el cuello, le miró dentro de la boca, haciéndole un guiño a escondidas mientras lo hacía–. Nada, una niña sana y humana por el momento, esperemos que la corte no cambie su naturaleza. Y como poeta además de médico, me atrevo a decir que esta niña nos va a dar mucho que hablar, tiene ojos de soñadora.